Se ponen suelas y venden filamentos de impresora» podría ser el cartel que veamos en las tiendas de arreglo de zapatos en un futuro no tan lejano. El uso de las impresoras 3D está llegando a la industria textil y de calzado. Las primeras aplicaciones de la tecnología en el campo de los complementos inteligentes (wearables) tenían motivaciones deportivas, científicas e incluso artísticas..

Otro aspecto que ha recibido muchas críticas es la casi total ausencia de espacios de opinión. Los pocos que existen se emiten en horarios muy poco atractivos, y por consiguiente se realizan con presupuestos muy escasos que casi siempre condenan al director a trabajar en sets propios de un espacio radial, sin apoyo de imágenes ni mucho menos desplazamiento de cámaras. Al respecto seala Javier Darío Restrepo: «Los programas de opinión por su horario se convierten en programas para una minoría, y por su misma naturaleza tienden a ser muy superficiales.

Eran las 7 y media y nos dirigiamos a la zona de Railay. Es una zona de difícil acceso debido a su relieve cárstico y lo mejor para llegar es tomar un bus en el aeropuerto hasta Ao Nang y desde ahi un Longtail hasta Railay. La teoría no parecia difícil, pero hemos llegado a Ao Nang casi a las 9 de la noche, lloviendo y ya no salian botes hasta Railay.

Este libro tuvo como primer título (en 1959) ‘Del campo de muerte al existencialismo’. Aquí Frankl, uno de los más ilustres psiquiatras de Viena es internado (otro más) en Auschwitz. El shock inicial, la apatía posterior, la despersonalización, la crueldad de los ‘capos’ judíos, y el peso de la losa del sinsentido ya en libertad son pormenorizadas en este trabajo de campo en el campo de trabajo.

Nadal dio la sensación de estar jugando con fuego y acabó quemándose. Volvió a evidenciar problemas del pasado, véase restos a mitad de pista y poco dao con su derecha. Rosol aprovechó la coyuntura para romper de manera prematura el saque del espaol cedido en blanco y con una doble falta y administrar la renta hasta igualar la contienda.

Disfrutar de Marruecos es también saborearle en sus terrazas panorámicas. Probar el cuscús y los aromas sutiles de una taza de té mientras la imaginación juega con ciudades blancas y azules que forman cascadas en sus laderas y que reflejan la confluencia de sus culturas. Costas decoradas con paredes pintadas de azul y techos de tejas rojas, oasis de tranquilidad con cierto aire, en ocasiones, a pueblo andaluz.

En la mayoría de sus respuesta sobre sus vínculos con sociedades offshore, Caputo parecía apelar a comparaciones llanas. No le estaba hablando a los diputados y senadores; estaba hablando a las cámaras de televisión. «Las offshore no es delito, tener offshore no es delito, el delito es no tenerlas declaradas.

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