Siempre le quedaría esa cuenta pendiente de no haber marcado un gol en una fase final. No lo hizo en la Eurocopa de 2008, tampoco en el Mundial, pese a disponer de varias ocasiones para ello. Así que decidió que su redención debía ser a lo grande, recordada a lo largo de los aos.

Este es precisamente el pecado de Misión Imposible 2 que, de paso, no parece encarnar una versión de la famosa serie televisiva sino de cualquier película de acción. Desde el primer minuto el espectador ya sabe qué va a ocurrir de principio a fin pues los elementos no son novedosos: un héroe (Tom Cruise) interpretando al agente especial Ethan Hunt, un villano (Dougray Scott) y todo un ejército que lo apoya, y una mujer espectacular (Thandie Newton) que se enamora del héroe, dispuesta a darlo todo por él, y que se ve envuelta en todo tipo de situaciones, incluso como rehén del más malo de la película cuando el héroe ha derrotado a todos sus enemigos. La suma de escenas trajinadas no produce ningún tipo de sorpresa en el público, en esta nueva misión, que consiste en impedir que un virus mortal que ha desaparecido se propague y contagie a millones de personas en el mundo..

Después de su propio cuerpo y su dolor, tuvo otra obsesión, el gigante sapo, el artista portentoso (y arbitrario y sectario y machista) al que amó: Diego Rivera. Hay algunos cuadros, Diego en mi pensamiento, Diego y yo, que son el testimonio de esa obsesión. Más explícitos todavía son los diarios.

La primera piedra hab ca al agua, las olas comenzaban a formarse. Un sentimiento de apoyo, de sororidad, comenz a esparcirse. La cultura y el entretenimiento ayudaron a alimentarlo. Puede que nos vayamos o que nos quedemos. Pero lo que queremos dejar claro con esto es que podemos volver en cualquier momento porque el Parlamento es la casa del pueblo y el Gobierno no está escuchando a los siete millones de hongkoneses. Retiren totalmente la ley de extradición y sufragio universal ya!, anunció uno de los portavoces de este movimiento juvenil, con la cara totalmente cubierta, en la tribuna del hemiciclo..

Asumirá más responsabilidad. También defensiva. Para lo bueno y lo malo. Sólo quedaba desencintar el manillar y quitar las manetas de los frenos. Aquí encontré mi primer «rompecabezas» (una chorrada). Las manetas están sujetas al manillar con bridas metálicas, pero no veía ningún tornillo a la vista para aflojaras y poder quitarlas (como si los tiene mi bici de toda la vida).

Desde que hace tres aos volamos con ellos para llegar hasta Los Angeles, siempre intentamos que nuestros grandes viajes vayan a cargo de Swiss o bien de su filial, Edelweiss. El motivo no es otro que lo atento, educado y servicial que es su personal, lo correcto en cuanto a espacio y mantenimiento de sus aparatos y, punto que merece mención aparte, la cantidad y calidad de la comida que sirven a todos sus pasajeros durante el vuelo. Una vez más Edelweiss no decepciona y tras apenas 20 minutos en el aire ya nos traen un sándwich a escoger entre de carne o lechuga y queso.

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