Roberto y su esposa decidieron abandonar la isla y partir hacia Estados Unidos en busca de un futuro mejor. Goizueta comenzó a trabajar con Coca Cola en su casa matriz de Atlanta y ascendió rápidamente dentro de la organización, convirtiéndose en presidente de la empresa en 1981. Pronto comprendió que la estrategia de diversificación que estaba desarrollando la compaía _Coca Cola había incursionado en los mercados de café y vino, tenía criaderos de camarones y ofrecía servicios de tratamiento de aguas industriales_ no tenía sentido alguno, pues la empresa no tenía ninguna ventaja competitiva clara en sus nuevas actividades y el potencial de crecimiento en su negocio base de las gaseosas era enorme.

Esta tela que está en la exposición, enfrente de los dos primeros, es una de las muertes más afiladas y vengativas que un hijo ha propinado a un padre en la crónica del arte del siglo XX. Es un buen comienzo. El Museo Picasso Málaga ha reunido además unas doscientas obras de este artista inclasificable, obsesivo, vertical en la segunda parte de su vida y con una atrayente cara de tipo malo, a lo Jacques Brel diríamos.

Unos kilómetros antes de la frontera nos paramos en una gasolinera para comprar la famosa «vieta». Pero no, sólo la venden en Eslovenia, en Croacia no se puede conseguir. El paso de la frontera, rapidísimo, apenas 5 minutos, y eso que teníamos tres coches delante.

El fondo de la foto es una galería de los horrores con decenas de caras de los aficionados de los Jazz, los damnificados de la gesta, y algún infiltrado de los Bulls, tan confiado en el acierto de Jordan como el que ya conoce el devenir de la historia. Por supuesto, si Jordan tiraba, la bola solía entrar. Ocurrió aquel día y muchos otros más..

Por eso, al encontrarse de repente en la cola del paro, la periodista sintió un ferviente deseo por marcharse al sitio que marcó su vida para detenerse a pensar. «Me tocó la china y, después de trabajar durante 19 aos en información internacional en televisión, quería saber qué quería hacer realmente». Aquel viaje le sirvió para tomar contacto con unas telas excelentes: gruesas, rayadas, multicolores.

Justamente, Ponedelnik y Meskhi jugaron contra Colombia aquel 3 de julio de 1962 y no pasaron ni quince minutos que ya el estadio entero los conocía. A los 12m, la URSS ganaba 3 0, gracias a un zurdazo de Valentin Ivanov, un puntazo del wing derecho Chislenko y otro gol de Ivanov, que por la derecha del ataque se hizo un festín con su marcador. A los 21m, casi cayéndose, Germán Aceros descontó metiendo la pelota en un ángulo del arco de Yashin..

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