Bueno pues casi nunca nos íbamos porque cuando estabas a punto de hacerlo no faltaba el momento en que su relato volvía a engancharte sin remedio. Además, lo mismo que te hacía disfrutar con la historia y las leyendas, paraba el autobús en una cuneta para dar de comer a los gatos, compraba dulces típicos para que los probasemos, nos explicaba las propiedades de las plantas que inspiraron la antigua medicina griega y hasta me prestó una crema para aliviar el dolor y la hinchazón que me produjo en una pierna la picadura de un insecto en Delfos. Desde aquí, te envío un abrazo, Artemisa (ese era su nombre y de ahí viene el mío en el foro)..

En el clásico paneo de las cámaras de TV a los vestuarios, previo a cada partido, no pasó desapercibido en Argentina vs. Corea del Sur el utilero que levantó un botín del equipo asiático para mostrarlo a la lente. Fue muy pintorezco, salvo para Adidas porque el grabado Nike sponsor de esa selección fue visto por millones de televidentes, en especial argentinos cuya selección es sponsoreada por la de las «tres tiras».

Después de recoger algo de información en turismo, pasamos por debajo del Arco del Triunfo y entramos en Rúa Augusta, que es el eje de la Baixa y una amplia calle peatonal que a esas horas de la tarde de un sábado de marzo estaba a tope de gente y turistas, vendedores de gafas de sol, artistas callejeros, pintores, mimos, y muchos camellos nos ofrecieron unas 7 veces hachís y coca; no os asustéis, con decir nao quero y obrigado normalmente se dan por aludidos y se pierden entre la muchedumbre: si sóis jóvenes os darán mucho más la paliza: nos costó trabajo perderle la pista a uno de ellos tuvimos que decirle que no llevábamos dinero para que nos dejara en paz. Nos sorprendió mucho que la policía que estaba a unos metros no les hiciera ningún caso a estos personajes. Camellos aparte, esta calle es muy agradable para pasear y observar a la gente y a los edificios flanqueados por balconadas.

La megalomanía y exhibicionismo del de Gran Rapids, como la del gran Ali, tiene esas cosas: fagocita cualquier todo, como si quisiera robarles hasta al derecho a ser lo que son. La traca final le llega tras 20 aos de profesional en la ‘megapelea’ frente a su némesis por estilo en el ring, en la vida y en las formas. Quien tantas veces insultó y evitó a este pequeo mitad metralleta mitad monje cuando forjaba una de las más exuberantes, valientes y sorprendentes carreras de la historia del pugilismo..

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