La prima de Kiko Rivera no dudaba en colgar una historia en su perfil de Instagram en el que zanjaba cualquier tipo de comentario que le faltase el respeto: «Aquí lo tenéis en vivo. Carnes y piel que cuelga después de haber perdido 30 kilos. Ojalá pudiera estar dura pero no puedo quejarme.

El vicepresidente de la ATP que se encarga de las normas y la competición, Gayle David Bradshaw, explicó que «Mohamed es un árbitro de talla mundial y muy respetado por todos pero sus acciones durante ese partido cruzaron la línea y comprometieron su imparcialidad como juez de silla. Aunque fue bien intencionado, sus acciones fueron cuestionables y no se puede ir sin una sanción disciplinaria. Sabemos que él aprenderá de lo ocurrido».

Las marcas lo saben. En Nike han visto duplicarse la asistencia de mujeres a sus entrenamientos gratuitos (Nike+ Run Clubs). Y en las carreras que patrocinan como la Bombers, de Barcelona, y la San Silvestre, de Madrid el número corredoras ha aumentado entre un 20% y un 35% en este corto tiempo.

Mi hotel estaba en el centro y en 15 minutos andando llegué a la mezquita Hussein, de las principales en la ciudad, coincidiendo con una de las horas del rezo, sobre las 12h. La calle se paralizó para que la mayoría de devotos se arrollidaran y rezaran ante el templo, de interés por su exterior. Lamentablemente, no es posible su acceso para no islámicos, pero lo que se entrevé desde fuera no es muy prometedor tampoco.

Una buena noticia, si no fuera porque iba a ser el tercer enfrentamiento entre ambos en apenas nueve días. Una trilogía que tenía la amenaza no cumplida de convertirse en una tragedia en tres capítulos, a tenor de los enfrentamientos recientes entre los dos equipos. El Athletic salió victorioso en los dos primeros, terminando con una sequía de títulos que duraba ya 31 aos, pero hincó la rodilla en el tercero, frente a un Barcelona que, aunque está lejos de su mejor versión, ostenta calidad de sobra para imponerse en cualquier campo.

Cansados por el intenso día, se nos hizo hora de cenar y decidimos optar por el Cafe Bouganville, un precioso restaurante con un patio lleno de buganvillas donde sirven las comidas y un primer piso donde locales fuman sishas y conversan en salas con cómodos asientos salpicados de cojines. Nos alejamos de la gastronomía árabe por un momento y tomamos una pizza y una lasagna que resultaron deliciosas. De postre, yo elegí un batido de plátano delicioso y mi amigo un Mousse de chocolate.

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